¿Qué pasa con la economía española?

1. El crecimiento es «extensivo», no «intensivo»: más gente trabajando, pero no mejor pagada. España ha creado mucho empleo gracias al turismo, servicios y la inmigración (población + millón en pocos años). Eso hincha el PIB total, pero el PIB per cápita (por persona) crece mucho menos. El pastel es más grande, pero hay más bocas que repartirlo.
2. La inflación se comió los salarios durante años. Desde la pandemia, los precios subieron ~17-20% acumulado (alimentos +30-40% en picos). Los salarios nominales crecen, pero los reales (ajustados por inflación) llevan estancados décadas: solo +2,7% en 30 años. En la crisis inflacionista reciente, España perdió más poder adquisitivo que la media europea. En 2025 la renta real de los hogares está solo ~3,9% por encima de 2019, y en algunos trimestres incluso cayó. Muchos sienten que trabajan más para comprar lo mismo… o menos.
3. Hacienda recauda récords: +301.000 millones hasta noviembre (+10%), pero las familias pagan más. El Estado ingresa como nunca (récord tras récord), gracias al empleo, no deflactar el IRPF (subida encubierta) y recuperación de tipos (electricidad, alimentos). Ese dinero va a gasto público, deuda (aún ~103% PIB) y transferencias… pero no siempre llega directo al bolsillo ciudadano.
4. Beneficios empresariales crecieron más que salarios. Parte del crecimiento se quedó en márgenes de empresas (energéticas, alimentación), no en nóminas.En resumen: el barco España avanza rápido, pero el agua entra por muchos sitios: inflación pasada, más población diluyendo la renta per cápita, presión fiscal alta y salarios que no corren tan rápido como los precios. La recuperación del poder adquisitivo es lenta y desigual. Muchos hogares miran la cartera… y la ven vacía.